12/02/2012

Textos Químicos. "La guerra de las letras"


1° Encuentro: La Muerte y Las Ganas

La muerte:
- Tal vez sea yo quien robe...
- me quedo con la sensación de intimidarte y que sientas pena inquietante
- hasta tú misma ponerte en pie y halar de mi bemba, sin estropearla, sólo queriéndote desvanecer en ella...
- mejor perdernos en la oscuridad placentera que sienten los ojos con un beso...

Las ganas:
* No tendrás nada que robar, soló si es un hecho necesario entre tú y tu imaginación
* puedes ir, volver, no ir y no volver
* encontraste mi disposición
* me pierdo en cualquier oscuridad
* más sí intento tragarme tu bemba.

La muerte:
- No habrá tiempo para sucumbir en el rojo mar de mi imaginación
- pretenderé que mi lengua, mi bemba se humedezcan más a prisa, con paciencia
- iré, volveré y te mantendré visible en la oscuridad...
- observaré tus miedos, tus placeres y te tocaré, tan explícita como tus pezones afilados, dispuestos
-  ...incierto.
- Sólo me alimento de tú silueta bajo ese pequeño umbral y creo que no hay más mundo...

Las ganas:
* Intentaré tragarme hasta la barbilla, sentirás la furia de mi antojo
* estaré ahí, sin ocultarme, dándote la ventaja de seguir los destellos
* el miedo desaparecerá mientras penetre tu imaginación y te despierte de las 14"
* perderás la dirección, no caminarás, tambalearas, irás tropezando
* serás víctima de mi endemoniado tierno poder, y volaré en tu deseo, en nuestro deseo.
                                                                                  

12/12/2011

Invierno


Y tal ola de odio había llegado, como la llama de un incendio que se propaga hasta aquel pequeño pueblo perdido en el fondo de los bosques. Irrumpe para iluminar, con un fuego furioso y obstinado, la holgada prenda de oscuridad que se viste en complicidad con la luna, la frialdad intimidante y el canto aturdido del viento en cada noche.

Quise contenerme, pero cada paso que daba, en un intento de dejar atrás las voces, la imagen desnuda de su crueldad, su fatigada y mareada belleza, y ante mi penoso intento de callar de un tajo mi dolor y su vergüenza, logré con una bofetada el más austero de los silencios.

Emprendí la huida, mis pies los arrastraba sobre la espesa nieve, se hundían, como queriendo aferrarse inútilmente a las raíces, impedidos a la huida pero remolcados por el temor de una tristeza pública.

Lucia no me quería. Su amor se había esfumado con el otoño, esparcido en los remolinos de las hojas secas y marchitas provocados por el viento, relegadas al amorío de primavera. Ante la penosa desilusión se dejan arrastrar sin rumbo por las corrientes de aire, algunas ahogadas en los estanques, otras terminaban en enramadas desconocidas; pero a todas las unía un irremediable abatimiento y desalojo.

Sentí un profundo dolor en el corazón: un dolor que no era sino rabia y piedad, odio y compasión al mismo tiempo. Hubiera entonces querido decirle, yo sí te quiero, pero… ¿cómo podría hacerlo?. Mis conmociones se arrojaron de cabeza en un precipicio, aun sin hallar fondo, sus gritos de agonía moribundos retumban en mis oídos, y turban el recuerdo déspota que causa sollozos al presente.

Pensé entonces en las hojas, frágiles y a la deriva, esperando su turno de olvidar. Con la llegada del invierno desaparecen entre la nevada, se duermen sobre la nieve y mueren congeladas sin darse cuenta.

Mis pies estaban agotados, dignos pero inútiles ante la espesura de la tormenta. Decidí refugiarme debajo de un viejo roble para retomar el aliento, pero la inmovilidad trajo consigo la memoria, mis sentimientos que aún no hallaban el suicidio, y las lágrimas que brotaban afanosas reclamando su hálito de regocijo.

Mi mirada se fijaba en algún lugar de aquella blancura, mi respiración y mis latidos apáticos, sin vida, sin amor. Derrotados e inmersos en el vacío de la soledad. Sin advertir, el peso de las lágrimas fue cerrando sin clemencia mis ojos, y dormido sobre la nieve, llego mi olvido.  

22/11/2011

El Ansia


-Escucha bien- le digo-, ese espectro extraterrestre lleno de energía que llamamos Dios, sabe, sin embargo, que tengo la piel sensible: no sentí nada hasta que despertamos.
Pude ahogarme en el letargo sin menor sorpresa.
-Viajo- prosigo con voz lúgubre-, saldré de mi habitación, me detuve en ella 10 días. Pretendía que las paredes blancas ensordecieran tus gritos; olvide tu presencia, tu esencia. Pero el corazón latía como un vano izado por una espina en medio del desierto.
-¿Estás ahí?- te veo sentada en el borde de la cama con esa mirada ajena, inconstante, como cuando no sentías nada. Aun cuando no dices nada.
-Lo recuerdo. No incomodaba el silencio, a veces asumí que de él se trataba, aunque habría preferido que muchas veces exclamaras, tal vez tú hayas querido lo mismo, -lo fue?-.  Se acallaron las incertidumbres. Vacilante.   
Nadie se lanzaba, y a la mañana siguiente ya no era necesario. Más real que el silencio, fue despertar a tu lado.

-Te noto nerviosa- dices –
-Contigo siempre lo estuve-, ahora mis manos caminan desesperadamente por mis piernas, mis hombros y cuello como enormes arañas.
Lo dirá por eso. Soy tan evidente. No puedo olvidar que este encuentro es la única justificación de mi existencia.

-Te pedí que vinieras; quería decirte que te amo, aunque ya no te recuerde…-
-Me mira fijamente sin demostrar creerme, con esa expresión seca, sin lágrimas, sin piedad-. Sí, hay algo en ella, algo irremediablemente abandonado-.
Yo creía que el amor o el odio bajaban sobre nosotros como látigos ardientes en día de resurrección. Creí que era posible brillar, aturdidamente, de odio o de amor.
Sí, llegue a pensar que te amaba con odio. Lo vi posarse itinerantemente en esa misma cama. Más fatuo que resuelto.
¡Qué error!
Naturalmente sólo soy yo. Yo que odio, yo que amo. Entonces siempre soy la misma cosa, algo que se estira y expande como el universo hasta dejar atrás los rostros, los objetos.

-Tuve ganas de tocar su rostro- pero siempre odió mis manos frías-

-Ahora no estoy triste. A veces sentía asombro, pero me equivocaba: ¿por qué habría de sentir tristeza?. En ese tiempo, en nuestro tiempo, estuve llena de pasiones hermosas. Odie apasionadamente a mi jefe. A ti … te amé apasionadamente.
¿Estarías tú triste?

-No se inmuta. Su rostro parece dormido. En realidad sus ojos son como grietas. Me mira con la misma indiferencia que ha mantenido durante éste tiempo-.
Debíamos saberlo, siempre hubo algo de falso en esos momentos.
-¿Qué esperabas?- rebate – No tendremos conciencia de gratitud con remordimientos tardíos-.

Yo estaba como extraviada, sin embargo tenía la impresión de hacer todo lo que podía.
Decir. Decir, ya era suficiente.

Lo que escuchas no es un llanto. Lo escuchas porque yo lo he querido.
Quizás un día, como este instante lúgubre en que espero, llegue un aire de tu maldición. El ansia de una exclamación sin aliento.



  

21/10/2011

Juicio...?


Pienso que quisiera no pensar para no existir, pero pienso y existo... pienso sin querer pensar y que difícil es pensar en nada... o que poco creativo no poder imaginar una nada para no pensar en nada...

Maldigo la convergencia  de malos pensamientos y emociones inútiles.
Malos?.. no sé. Podría ser tan puntual?... Hace tanto frio que siento que ya no pienso, pero sé que mis ideas se congelan metódicamente para atormentarme, sólo se aviva una extraña presión en la garganta, en el estómago, en el pecho. Olvido por momentos que todo es discernimiento de sesos. 

06/10/2011

"Cada esperma que muere congelada, aterrizada sobre el polvo brillante esparcido en los vidrios de  tú ventana me pertenece!.
Me divierto con tú flaqueza sexual y lo facilidad sin menos con que subyugo tus secreciones. Qué tal mis tetas puestecitas en goma!?... mi pequeño culo... mi silueta de perfecta delgadez...
Recurres a tú ventana a mí cuerpo, la efigie en movimiento que harta tus frustraciones… juego, soy Dios. Manipulo tu mente exhibiendo la puta que me apetece ser  cuando me apetece ser la puta." 
Img: Sufguy3 - Texto: Penny Lapija

30/09/2011

Preso

Difamo con tal banalidad de tú desvarío
sin en el menor remordimiento de agarrotar mis órganos,
de amedrantar las voces que revientan sin aliento en las paredes ensangrentadas de mi interior
creyéndose seguras escudándose en los latidos, torpes y magullados
inseguros, débiles,
inservibles como éste corazón inexpresivo.

27/09/2011


"Utilizo tú recuerdo para penetrarme. Jadear, apretar los culos, las manos, tú sexo. Crucificarme, piernas entrelazadas, gráciles, lascivas. Me abuso, tendida y vencida sobre mis ambiciosas manos, tú lengua y mi sexo; palpita, palpita, revolcado sobre sábanas de genitales. Mis dedos tú sexo y mientras, todos los genitales de cada recuerdo están dentro de Mí. Te amo. Ya no te necesito."
texto: Seudónimo: Penny Lapija

13/09/2011

Hoja blanca


Eres el instrumento sexual de mi diestra, y mi puño sobre tu candor, es la tierna y agitada caricia que rompe el decoro de una virgen. Presumo que hasta sobre tú morbosa nada hay peligro de desahogar la vida, se tiende a caer en el efecto dramatizado de los actos, los detalles incurren en excesos y se crea un sentimiento de acecho que fuerza a una verdad.

Estás tan vacía como yo. Rebusco palabras para teñir con ellas un poco de tu blancura. Supongo que por eso te crearon, por tal motivo estás en mi pantalla y resulta ser tu misión. Si fueras racional y autosuficiente, habrías escogido el mismo trabajo?, ser el lienzo en el que se descarga un pulso, donde la mente divaga y plasma, divaga y siente, divaga para ser real o ficticio. Divaga sucia y libertinamente para marcarte, para poseerte con tal soberbia e indiferencia con la que se retracta de una idea, borra, reescribe, tacha y cual escritor imperioso arruga y bota.

Supondría que eres un involuntario lector de mentes. Tal vez sólo un captador de pensamientos o el oído más ingenuo, tal vez todos o ninguno, tal vez nada, apreciando que la nada es algo. Si no supiera qué eres, admitiría que eres menos que nada, pero mi pulso y mente seducidos por tu blancura estiman de tu algo la utilidad. 

09/09/2011

"Pronto llegarán los gramos... otra vez padeceré y buscaré, buscaré como si fuera fácil encontrar, con el desespero de un niño buscando su pelota o de una niña buscando la de trapo, la muñeca, ¿dónde estás muñeca? (no mi mamá, a ella le dicen muñe)... sólo tendré si acaso puntos, puntos y quizá una coma, ¡una COMA! mejor no hablo de COMER porque el tiempo ahora es mi enemigo".
Img: Tumblr - Texto: Laura García C.

01/09/2011

Espejo

Por qué lloras?... te hablo a ti, no pretendas no escucharme, no mires atrás, sólo estamos tú y yo. No malgastes el papel secando lágrimas cuando sólo tú te miras. Permítete sentir, déjalas fluir, intentemos llenar un vaso, será un líquido que algún sediento beberá o podrías guardarlo como el brebaje que te libera de la obstinación.

Mírame para conocerte, conócete mirándome y habla con aliento para escucharnos. Llorar no te hace débil, no lloras porque todo está perdido, lloras cuando sonríes, cuando callas, cuando sientes, cuando quieres; lloras por libertad, por compasión con el alma… por limpiar tus ojos.

En qué piensas?... sólo conozco con intimo detalle tu físico, podría ser como los millones de ojos callejeros que tropiezas, que te miran con deseos, extrañeza, envidia, desconcierto, que te miran sin mirar, que ves una vez y olvidas.
Yo no te olvido, siempre respondo a tu mirada, llegas a mí para verte bella, cuando no te sientes tan bella o sólo por el estado maníaco y repetitivo de verte-verme.

Lo siento, te escuche hablar, sé que te encierras aquí para que nadie te escuche, para esconder tus ojos hinchados y no responder preguntas. Viniste a lavar tu rostro?, aún no lo hagas, me gusta verte llorar. Primero desfallece, llena ese vaso de lágrimas y luego lava tu rostro.

Te escuche quejarte de tus sentimientos, de tu vida, del amor. A veces, cuando sólo vienes a verme, a hurgar detalles en tu rostro, me pregunto qué se siente sentir. Para qué sentir y reprimir. Porqué no confesar y soltar el amor a cántaros como las lagrimas. Resulta ser igual cuándo te encierras a llorar?... sientes cariño por alguien y lo haces prisionero en ti?... con qué derecho?... no se supone que el sentimiento tiene vida propia?, nace en ti sin que lo notes, sin pretenderlo, sin buscarlo … lo sé, sólo soy un inerte reflejo qué no comprende tú realidad.

En ésta, mi realidad, todo es físico y superficial, la gente se mira, se detalla y nunca se detienen a observar… supongo que soy la ruina de los vanidosos, aunque ellos crean lo contrario, recibo golpes y quejas de los que no se sienten tan lindos, porque sólo vienen a mirarse, a veces recibo halagos de los que se sienten afortunados en materia corporal, y no entiendo, yo sólo los veo insípidos.

Un día de estos, yo, tú reflejo, me haré real y tú tomarás mi lugar… entonces, yo lloraré y tú entenderás.